

Danny Reeves
19 de diciembre de 2023
Un asombroso 70% de las transformaciones de la IA fallan, no por la falta de tecnología avanzada, sino por problemas de integración y compatibilidad con los sistemas existentes. Esta cruda realidad subraya un aspecto crucial de la adopción de la IA, que a menudo se pasa por alto: la unión perfecta de las nuevas soluciones de IA con las infraestructuras heredadas que sustentan a las empresas actuales. A medida que navegamos por este intrincado terreno, la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en reconocer y abordar con destreza los desafíos de integración únicos a los que se enfrenta cada empresa.
Garantizar la compatibilidad entre los sistemas de IA y las tecnologías existentes es crucial para un funcionamiento perfecto. Las empresas deben evaluar su infraestructura de TI actual e identificar los posibles puntos de integración y cuellos de botella. Esto puede implicar la actualización de ciertos sistemas antiguos o la adopción de soluciones de middleware que sirvan de puente entre las tecnologías antiguas y las nuevas. Un ejemplo práctico de esto es una empresa minorista que incorpora una gestión de inventario basada en la inteligencia artificial y que necesita interactuar sin problemas con los sistemas de la cadena de suministro existentes.
Un enfoque único para todos rara vez funciona en la integración de la IA. Cada empresa tiene necesidades únicas y las soluciones de IA deben adaptarse en consecuencia. La personalización es clave y, a menudo, esto requiere una estrecha colaboración con los proveedores de soluciones de IA. Por ejemplo, un proveedor de atención médica puede necesitar un sistema de inteligencia artificial que no solo se integre con los registros médicos electrónicos, sino que también cumpla con las regulaciones de atención médica.
Otro aspecto de los desafíos de la integración es la brecha de habilidades en muchas empresas. La integración exitosa de la IA requiere una fuerza laboral capacitada no solo en las tecnologías de inteligencia artificial, sino también en los matices de los sistemas existentes de la empresa. Invertir en formación y, posiblemente, incorporar expertos externos pueden ser pasos cruciales para cerrar esta brecha.
La verdadera prueba para las empresas no consiste solo en adquirir tecnología de inteligencia artificial de vanguardia, sino en integrarla sin problemas en sus infraestructuras existentes. Los desafíos de compatibilidad e integración suelen ser los factores decisivos para aprovechar todo el potencial de la IA. Esto requiere una combinación de previsión estratégica, perspicacia técnica y voluntad de adaptarse y evolucionar. A medida que las empresas aprenden a sortear estas complejidades, allanan el camino para que la IA no solo complemente, sino que mejore significativamente su eficiencia operativa y su ventaja competitiva.
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